Nota de prensa:
El 10 de febrero Filmin estrena la serie británica “Código de silencio”, el innovador éxito de ITV que convierte la lectura de labios en una poderosa arma contra el crimen. La creadora detrás del proyecto es Catherine Moulton, y la dirección está repartida entre Diarmuid Goggins (“Kin”) y Chanya Button (“Doctor Who”). La serie, que ha recibido una excelente acogida por parte de la crítica británica, estuvo nominada en la categoría New drama en los National Television Awards de Reino Unido.
La protagonista, Alison Brooks, es una camarera que sufre sordera, que trabaja en la cantina de una comisaría para mantener a su madre y a sí misma. Allí, la policía se percata de su habilidad para leer los labios y le pide que colabore en una investigación interpretando las conversaciones de unos peligrosos criminales. A medida que descifra sus intercambios secretos, Alison se convierte en un recurso invaluable para el caso, pero cuanto más se adentra, más peligrosa se vuelve su función. Es entonces cuando se cruza con Liam Barlow, uno de los sospechosos, y el vínculo entre ellos se estrecha.
Resolver un rompecabezas
Tanto la creadora, Catherine Moulton, como la protagonista, Rose Ayling-Ellis (“Reunion”), son parcialmente sordas. La idea original surgió cuando Moulton estaba tomando clases de lectura de labios para perfeccionar sus ya adquiridas capacidades y se dio cuenta de la concepción tan errónea que se tiene de esta práctica, como si mágicamente aparecieran palabras al igual que leyendo un texto: “Aproximadamente solo entre el 30 y el 40% del habla es visible en los labios, El resto es, básicamente, un trabajo de conjetura muy informado. Observas el lenguaje corporal de las personas, sacas información del contexto, de lo que sabes sobre ellas e incluso del ritmo del habla. Recibes toda esa información y la unes como si fuera un gran rompecabezas. Eso me hizo pensar que eso es, en el fondo, lo que hacen los detectives, así que ¿por qué no ha habido una serie policíaca centrada en una lectora de labios?”.
Así surgió el doble sentido del título “Código de silencio”, referencia al tono de thriller en el que se enmarca y al propio código silencioso que conforma la lectura de labios.
Detrás de la pantalla
Moulton se ha asegurado de que su personaje principal no solo fuera una persona sorda, sino que tuviera un poder y una personalidad más allá de su discapacidad. Ha querido representar de forma fidedigna la realidad de la sordera sin que sea lo único que define a Alison. De hecho el personaje consigue cambiar la balanza de poder entre los policías y ella misma, que terminan dependiendo de sus capacidades y poniéndola en el centro de la investigación.
El compromiso de la producción con la discapacidad es tal que trasciende a la pantalla. La productora ejecutiva Byrony Arnold, que es usuaria de silla de ruedas, explica que aplicaron los principios del TV Access Project para contratar al mayor número de personas con discapacidad posible. Ayling-Ellis también ha estado muy implicada en este proceso: “Al menos una persona en cada departamento era sorda, tenía una discapacidad o era neurodivergente. Lo que me sorprendió fue el efecto que eso tuvo en las personas que no son sordas ni tienen una discapacidad. De repente, parecía que se daban cuenta de que no necesitaban estar ahí para ayudar a todo el mundo. No necesitamos ayuda”.




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