EL VESTIDO nos muestran que las peores costuras son aquellas que nos clavan la realidad en la mente, con una aguja que manejamos nosotros mismos

El director Jacob Santana vuelve a reencontrarse de nuevo con la actriz Belén Rueda tras su anterior film Reversión. Para dar una vuelta de tuerca sobre la oscuridad o la huella emocional que van dejando las personas que han vivido en las casas. Dejando de esta forma el thriller Psicológico para introducirnos en un film de terror. El vestido nos muestra una nueva generación de actores como es la incursión de la adolescente Vera Centenera, la cual vuelve a los rodajes después de "Secaderos", su primer y muy temprano trabajo. Colocándola como otra de las jóvenes figuras de la interpretación que han logrado hacer su primer trabajo desde una edad muy temprana. Con Belén Rueda está otro peso pesado de la interpretación como es Elena Irureta. Actriz que ya vimos dentro del cuento de Folk Horror como es Gaua. Además de poder contemplar el primer trabajo que hacen madre e hija, hablo de Belén Écija, hija de Belén Rueda. Actriz que es más reconocida por sus papeles dentro del mundo de las series, siendo está su primera inclusión dentro de un largometraje. El vestido habla de toxicidad dentro de las relaciones maternales. Instaurándose sobre el miedo, la duda o la soledad de una mente que no llega a superar la ruptura, con la posibilidad de verse en un mundo totalmente apartada.


No es un trapo de tela remendada, es la carga emocional que lleva en cada una de sus costuras y por las cuales retuerce la mente de las personas. Un regalo envenenado, manchado de la sangre invisible de sus anteriores propietarios, por el que nos muestra que había otro vestido. El que llevaba en la mente la propia Alicia, madre de Carla.

Otra de las facetas que nos muestran en el film con una leva pincelada, es el bloqueo artístico que tiene Alicia y que no deja seguir con su rutina de trabajo, teniendo que aceptar trabajos menores para poder seguir teniendo un sustento económico. Albergando en una casa que poco a poco se irá convirtiendo en un zulo, que, sacará de ella todas y cada una de sus miserias mentales. Dentro de un film que nos muestran la historia desde la propia visión de Carla. En el que su propio miedo nos irá dejando muescas de un carácter muy retraído. Carla es una adolescente que vive apartada de cualquier interacción entre los demás niños. Viviendo en su mundo musical y literario. Haciendo que inconscientemente, sea señalada como un bicho raro, llegando a tener al típico abusón maltratándola física y psicológicamente.

Madre e hija vivirán lidiando con sus propios monstruos a través de una casa llena de recuerdos y fantasmas con muchos asuntos por resorber. Un film lleno de espacios cerrados, argumentando aún más la depresión, ante una cámara que intenta hacer un film intimo en el que, en algunos momentos, llega a ser intensa que lo deja un poco frío.

El vestido me parece un correcto film, en el que indaga todas esas heridas sin cerrar y esas relaciones tan toxicas que no dejan ver la realidad en la que se está viviendo. Sobre todo, desdibujan a las personas que les quieren ayudar y como al final, una mente servil, solo irá en esa misma dirección.

Nota: 6/10.

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