AMARGA NAVIDAD Almodóvar se reivindica en un film que llega al punto más álgido del drama en su filmografía

El director Manchego Pedro Almodóvar se hace un guiño así mismo y recoge en su último film un cumulo de todas esas fricciones que nos ha mostrado en sus últimos trabajos. Amarga navidad puede sonar a un rizar el rizo, pero con una efectividad impresionante, ante una cámara que mira con otro enfoque los distintos duelos que nos irá enseñando en el recorrido del film. Fricciones que hemos podido ver en films como "Madres paralelas", ""Dolor y gloria" y "La habitación de al lado". Un auténtico drama que está comprendido por el siguiente reparto: Bárbara Lennie como Elsa; Leonardo Sbaraglia como Raúl Durán; Aitana Sánchez-Gijón como Mónica; Vicky Luengo como Patricia; Patrick Criado como Bonifacio; Milena Smit como Natalia; Quim Gutiérrez como Santi y la colaboración de Carmen Machi; Gloria Muñoz; Rossy de Palma y Amaia Romero.
¿Dónde se empieza por ser creativo y al mismo tiempo terminas siendo el propio juez de tu vida privado o la de la vida de quienes te rodean?


El sonido del violonchelo va marcando las pautas que te meten en una historia de personajes, llenos de una carga mentalmente demoledora. A través de un director que decide traicionar emocionalmente a todas esas personas que confiaron su vida y sus propias vivencias. Para poder volver a rodar un nuevo film. A partir de ahí que juegue con sentimientos como es la desconfianza, la traición o el dolor por la pérdida de un ser querido. Viendo cómo te hundes en un agujero tan oscuro que te marcas ese pensamiento como si fuera algo muy real.


Elsa es la réplica del propio Raúl Duran. Una mujer que se muestra muy reacia a volver a rodar tras sus fracasos en su dos anteriores films; pero que va viendo cómo el mundo que conoce, ya no lo reconoce y de ahí que empieza a escribir con todas esas vivencias para dar forma a un nuevo trabajo. Dejando de lado a muchas personas que han confiado en ella. Hundiéndose en ayudar en algunas personas que lo que necesitan es el silencio para darse cuenta de todo lo que están pasando. 


El film es una maravilla dramática, que a veces te deja caer una sonrisa y otras veces una lágrima. A través de unos personajes que se muestran vulnerables, pero muy concisos a la hora de hacer una toma de decisión, aunque esta sea totalmente errónea.


Aitana Sánchez-Gijón está de 10, hace uno de esos papeles que los llegas a sentir dentro de tu piel. Mostrando a una persona que ha pasado media vida trabajando para un amigo. Cuando entonces nota que la persona que llamaba amigo, en el fondo es una persona totalmente desconocida. Junto a Leonardo Sbaraglia hacen una pareja que pueden llegar a hacer estallar cualquier escenario. En un contexto lírico en el que se ve el clasicismo del teatro llevado a la gran pantalla.


Nota: 7'5/10.

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