AMARGA NAVIDAD Almodóvar se reivindica en un film que llega al punto más álgido del drama en su filmografía
El sonido del violonchelo va marcando las pautas que te meten en una historia de personajes, llenos de una carga mentalmente demoledora. A través de un director que decide traicionar emocionalmente a todas esas personas que confiaron su vida y sus propias vivencias. Para poder volver a rodar un nuevo film. A partir de ahí que juegue con sentimientos como es la desconfianza, la traición o el dolor por la pérdida de un ser querido. Viendo cómo te hundes en un agujero tan oscuro que te marcas ese pensamiento como si fuera algo muy real.
El film es una maravilla dramática, que a veces te deja caer una sonrisa y otras veces una lágrima. A través de unos personajes que se muestran vulnerables, pero muy concisos a la hora de hacer una toma de decisión, aunque esta sea totalmente errónea.
Aitana Sánchez-Gijón está de 10, hace uno de esos papeles que los llegas a sentir dentro de tu piel. Mostrando a una persona que ha pasado media vida trabajando para un amigo. Cuando entonces nota que la persona que llamaba amigo, en el fondo es una persona totalmente desconocida. Junto a Leonardo Sbaraglia hacen una pareja que pueden llegar a hacer estallar cualquier escenario. En un contexto lírico en el que se ve el clasicismo del teatro llevado a la gran pantalla.
Nota: 7'5/10.
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