Filmin estrena "La misteriosa mirada del flamenco", premiada en Cannes y San Sebastián, el 8 de mayo
Nota de prensa:
Filmin estrena el 8 de mayo “La misteriosa mirada del flamenco”, la ópera prima del chileno Diego Céspedes, premiada en el Festival de Cannes –mejor película de la sección Una cierta mirada– y en el Festival de San Sebastián –Premio Sebastiane Latino–.
La película, elegida por Chile para representar al país en los Premios Óscar y en los Goya, se sitúa en los años 80 y transcurre en un desierto habitado por una familia queer –formada por travestis y mujeres trans– que regenta una cantina en medio de la nada. Entre escotes y lentejuelas, Céspedes mezcla drama, comedia y western para trazar una fábula sobre la identidad, la comunidad y el VIH, “la peste del siglo XX”.
Sinopsis
A principios de los 80, en el desierto chileno, Lidia, de once años, crece en el seno de una amorosa familia queer empujada al borde de un desagradable y polvoriento pueblo minero. Se les culpa de una misteriosa enfermedad que está empezando a propagarse, que se dice que se transmite a través de una sola mirada, cuando un hombre se enamora de otro. En este western moderno, Lidia lidera una búsqueda de venganza, enfrentándose a la violencia, el miedo y el odio, donde la familia es su único refugio y el amor podría ser el verdadero peligro.
El estigma del VIH
Ambientada en los años 80, tras la caída de Pinochet y en plena irrupción del VIH –un contexto a menudo retratado desde la miseria–, Céspedes propone aquí una mirada distinta, atravesada por la fábula y el sentido de comunidad. Desde una perspectiva onírica, la película cuenta cómo entre los hombres de la mina corre el rumor de una peste que se contagia a través de la mirada de las chicas de la cantina. Ellas, completamente rechazadas por la sociedad, convierten sus miradas en su arma.
La historia nace de un recuerdo muy personal del director: “Yo vengo de los suburbios de Santiago, la capital”, cuenta Céspedes a Kinótico, “ahí mis padres tenían una peluquería en la que trabajaban con chicos gays. Todos ellos murieron de sida”. Ese impacto marcó su forma de entender la enfermedad, y durante años creció “pensando en el VIH como algo horrible”. Como explica para Vogue, “mi madre tenía terror a esa enfermedad y me lo contagiaba, tenía pesadillas con ella. Luego descubrí que es algo de comunidad”. Al mismo tiempo, ese miedo convivía con una dimensión difusa y difícil de nombrar: “Eso misterioso que nos mata a los maricos”.
Habitar la ficción
El reparto de “La misteriosa mirada del flamenco” se construye desde una apuesta clara por la autenticidad y la representación. Céspedes trabajó durante más de un año en un proceso de casting que buscaba alejarse de fórmulas convencionales: “buscamos personalidades llamativas en la comunidad que pudieran con los personajes” (Vogue).
Ese proceso, estrechamente vinculado a la comunidad queer que retrata la película, es uno de los pilares del proyecto. Para el director fue “una de las cosas más lindas que ha atravesado esto”, destacando especialmente “la conexión de ellas con el público de la película”, explicó Céspedes para Cine Maldito. La mayoría del reparto está formado por intérpretes no profesionales que pertenecen a ese mismo universo, en una decisión que entiende también como un gesto político: “las chicas que yo escribí como travestis o trans son interpretadas por travestis y chicas trans, no solo porque son tremendamente talentosas, sino también como algo político” (Entrance).
El resultado es un casting que no representa desde fuera, sino que construye la película desde dentro con cuerpos, voces y experiencias que refuerzan su dimensión colectiva.
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