Nota de prensa:
Filmin estrena en exclusiva, el próximo 12 de mayo, “El caso de Laura Stern”, la miniserie francesa creada por Frédéric Krivine y Marie Kremer que ha sido reconocida con el premio a la mejor serie en el Festival de La Rochelle y que la crítica especializada ha descrito como “formidable” (Le Parisien), “conmovedora” (La Libre) y “sorprendente” (Télérama).
La serie, que cuestiona las fallas de la justicia frente a los feminicidios, está protagonizada por Valérie Bonneton ("Pequeñas mentiras sin importancia"), uno de los rostros más reconocidos de la comedia francesa, que se aleja aquí de su registro habitual para dar vida a una madre de familia, farmacéutica y fundadora de una asociación de apoyo a mujeres que decide tomarse la justicia por su mano cuando los mecanismos de protección fallan.
Sinopsis
Laura, farmacéutica y madre de familia, ha fundado una asociación de ayuda a mujeres víctimas de violencia, Femmes Debout. Un día, asiste, impotente, al asesinato de una de sus integrantes. Profundamente traumatizada por este feminicidio e indignada por la inacción de la policía y de la justicia, decide responder a la violencia de los hombres tomándose la justicia por su mano.
Las grietas de la ley
Aunque se trata de una ficción, el punto de partida de la serie está anclado en una realidad reconocible: la persistencia de los feminicidios incluso en contextos donde existen mecanismos legales de protección. A partir de ahí, “El caso de Laura Stern” plantea un dilema que atraviesa todo el relato: ¿puede una ciudadana sustituir a unas instituciones que considera fallidas? ¿Hay que intervenir cuando el sistema no responde? Lejos de ofrecer respuestas cerradas, la serie construye su tensión dramática precisamente en esa zona gris.
La protagonista no es una víctima ni una heroína convencional, sino una ciudadana corriente cuya empatía y voluntad de proteger acaban empujándola a cruzar todos los límites. A su alrededor, la serie da voz a las víctimas, explora la complejidad de cada caso y evita simplificar los conflictos, apostando por una puesta en escena que se acerca a los rostros y a las emociones para revelar las contradicciones de todos los personajes.
Ni una menos
En 2025, en Francia se registraron 159 feminicidios –mujeres asesinadas a manos de un hombre por motivos de machismo o misoginia–. Una de cada dos mujeres ha sufrido violencia sexual y una de cada diez es víctima de violencia conyugal a lo largo de su vida. Ante esta realidad, los creadores Marie Kremer y Frédéric Krivine se preguntan: “¿Qué hacemos con esto, nosotros que, desde hace tiempo, hemos elegido el oficio de contar historias bellas, interpretándolas y realizándolas para unos, escribiéndolas para otros?”.
Lejos de simplificar el debate, la serie se inscribe en un contexto marcado por el impacto del #MeToo, que ha sacado a la luz la dominación masculina pero también ha generado tensiones y resistencias. Como señalan los autores, “las relaciones entre hombres y mujeres se han tensado en los últimos años”, como si esa visibilización hubiera provocado también dar un paso atrás.
En ese marco, advierten de una transformación todavía incompleta y a menudo distorsionada por el relato mediático: “Las mentalidades están cambiando, tanto en mujeres como en hombres, pero de forma todavía confusa (…) a fuerza de repetir que todo cambia, los medios acaban transmitiendo la idea de que la transformación ya se ha producido, cuando en realidad estamos lejos de ello”. Y sentencian: “El poder sigue estando del lado de los hombres y, en la Francia actual, cientos de miles de mujeres –especialmente en las clases populares– continúan viviendo bajo la dominación económica, mental y sexual de sus parejas”.




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