Nota de prensa:
El próximo 29 de mayo llega a Filmin “La tarta del presidente”, debut en el largometraje del cineasta iraquí Hasan Hadi y una de las grandes revelaciones recientes del cine internacional. La película fue galardonada con la Cámara de Oro a la mejor ópera prima y el Premio del Público en la Quincena de Cineastas del Festival de Cannes 2025, además de convertirse en la candidata de Irak al Óscar a la mejor película internacional.
Construida a partir de recuerdos personales y filmada íntegramente en Irak, “La tarta del presidente” combina relato iniciático, neorrealismo y fábula política para ofrecer un retrato poco habitual del país durante los años noventa. Una historia atravesada por la inocencia, el miedo y la supervivencia cotidiana bajo el régimen de Sadam Huseín.
Sinopsis
Irak, años 90. Lamia recibe la misión de preparar una tarta con motivo del cumpleaños del presidente Sadam Huseín. Acompañada por su amigo Saeed y con su gallo Hindi a cuestas, recorrerá Bagdad en busca de los ingredientes necesarios, viviendo una serie de peripecias que alterarán por completo su vida cotidiana.
Infancia bajo una dictadura
“La tarta del presidente” construye un retrato profundamente político del Irak de los años noventa a partir de la mirada de una niña. El cineasta Hasan Hadi parte de sus propios recuerdos de infancia para explorar cómo el miedo, la violencia y la arbitrariedad del régimen terminaban infiltrándose en los gestos más cotidianos. “Es una mezcla de mis recuerdos creciendo en Irak, pero también de preguntas que me hago ahora como adulto”, explicaba el director. “¿Qué es moral o inmoral frente a la injusticia? ¿El silencio nos convierte en cómplices?”.
Esa sensación de vulnerabilidad permanente atraviesa toda la película. Hadi recuerda cómo, siendo niño, unos soldados irrumpieron en su casa buscando a su padre. “Le preguntaron a mi abuela cómo se llamaba. Del terror, lo había olvidado”. La película recoge precisamente esa mezcla de absurdo, fragilidad y miedo, donde incluso una tarea aparentemente inocente –hacer una tarta de cumpleaños– queda condicionada por la violencia del poder. “Es una película donde los niños son los adultos y los adultos son los niños”, resume Hadi. “El presidente es el niño más grande de todos, pidiendo una tarta para su cumpleaños”.
Un Irak pocas veces visto en pantalla
Rodada íntegramente en Irak y protagonizada por actores no profesionales, “La tarta del presidente” encuentra en el neorrealismo una forma de devolver autenticidad y complejidad a una imagen del país habitualmente asociada en Occidente únicamente a la guerra y la destrucción. “Recibimos ofertas para rodarla fuera de Irak, pero dije que no inmediatamente”, recordaba Hadi. “Quería mostrar Irak. Creo que es la primera vez que mucha gente verá el país desde este prisma”.
Ese deseo de capturar la vida cotidiana atraviesa toda la puesta en escena: calles polvorientas, mercados improvisados, conversaciones espontáneas y personajes que parecen surgir directamente del entorno. El proceso de casting fue, según el propio director, “muchísimo trabajo”, recorriendo barrios y pueblos en busca de rostros capaces de transmitir naturalidad en un país sin apenas tradición de escuelas interpretativas infantiles. El resultado es una película de enorme sensibilidad visual y emocional que, sin renunciar nunca a la dureza del contexto histórico, encuentra espacio para la ternura, el humor y la capacidad de asombro propia de la infancia.
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