EL PRECIO DE LA RED se posiciona con su cámara y nos relata todo lo que llegamos a saber hasta hoy

El director estadounidense Aaron Sorkin regresa a la gran pantalla para hablarnos de uno de los casos más importantes, que llevo a hacer cambiar el nombre de Facebook a Meta. El precio de la red, está basada en un caso de The Wall Street Journal. Un caso en el que se demostró la vulnerabilidad de los usuarios de la plataforma. Ante los discursos de odio y el repetitivo bullying que no llegan a controlar, ni a erradicar. El film está protagonizado por: Jeremy Allen White como Jeff; Betty Gilpin como Christina; Gbenga Akinnagbe como Andy; Nelson Franklin como Tom; Kelley Pereira como Evelyn; Aidan Laprete como Zach; Mikey Madison como Frances; Jeremy Strong como Mark; Bill Burr como Charlie; Wunmi Mosaku como Raya; Billy Magnussen como Teddy; Anna Lambe como Morgan; Joey Brooks como Brendan; Patrick Fischler como Robbie; Roxy Sorkin como Blair; Toby Berner como Jake; Tehmina Sunny como Amal y Conor Stinson O'Gorman como Lucas.


Madison es una estadística de datos que trabaja para la página Facebook. Ella maneja los algoritmos con los que la red, nos inunda, de la publicidad que se adapta a nuestros intereses. Los cuales son escogidos a través de las búsquedas, que hemos hecho a través de la propia página o las que son propiedad de la empresa. Ahí está la leve línea entre la información y la usurpación en la vida privada. El problema viene cuando la propia página, empieza a permitir el discurso de odio que lanzan en a propia página. Viendo como una amiga de Madison, una mujer comprometida por hacer una vida mucho más justa. Es lavada la cabeza debido al uso excesivo de la red de Facebook, en el que la convierten en su propia antagonista. Esto hará recurrir a Jeff. Un reportero del The Wall Street Journal, que ya iba detrás de la red, debido a miles de denuncias que indican que la plataforma de Mark Zuckerberg. Es una plataforma mal llevada con contenidos que dañan a la sociedad. Más que una red social, parece la papelera de echar todo ese odio ye ignorancia que erradica al mundo. Con una sociedad mucho peor. Una sociedad un tanto Minion.

Me he quedado con las ganas de saber algo más, algo que esconde tras todos esos procesos y que todavía siguen ahí. Más por una de ser una cuestión política que, por una situación de saturación administrativa. Sobre todo, por la administración que gobierna hoy en día el país, los cuales están más cerca de estar en los intereses que, claramente son favorables a los de Mark Zuckerberg. Dónde el poder le ha hecho convertir una plataforma, que se supone que debe unir a muchas culturas, a desunir y crear un ambiente, en muchas ocasiones, demasiado toxico. La cual, a través de gana mucho dinero, al final solo sirve para los que van untando, los que pagan una cantidad de dinero para posicionarse, sin que muchas veces, su contenido no sea ni por un mínimo, el más adecuado para una sociedad que cada día. Tienen en sus manos un teléfono o celular que adormece las mentes de los más jóvenes. Elimina gran parte de la creatividad personal, la cual nos hace esclavos en un sistema.

Aaron Sorkin no me hace una crítica real, se posiciona con su cámara y nos relata todo lo que llegamos a saber hasta hoy. Quién sabe si hubiera sido mucho más profundo, se hubiera haber podido ver el film. Debido a todos los problemas que cada día, interponen la necesidad a la justicia. Ese capitalismo que cada día nos está poniendo en la cara un precio mucho más bajo en una sociedad de consumo demasiado elevada.

Nota: 5'5/10.
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