Una amistad entre una familia navarra y otra de Gaza llega al teatro con «Hani. La sonrisa que resiste»
Nota de prensa:
Una conversación a distancia, los besos que dos criaturas se envían antes de dormir y los dibujos de arcoíris que cruzan fronteras están en el origen de «Hani. La sonrisa que resiste», la nueva producción de Boga-Boga, que se estrenará el próximo 25 de octubre de 2026, a las 18:00, en la Casa de Cultura Kultur Etxea de Burlada. Dirigida a todos los públicos a partir de 5 años, la obra nace de la relación real entre una familia navarra y otra gazatí y transforma ese vínculo en una propuesta escénica sobre la infancia, los cuidados y la capacidad de imaginar un futuro incluso en las circunstancias más difíciles. Las entradas tienen un precio de 4 euros.
Con dramaturgia y dirección de Adriana Salvo, que comparte escenario con Saioa Lara, el montaje combina teatro documental y autobiográfico con ficción. Su punto de partida es íntimo: cómo una madre explica a su peque lo que están viviendo otros niños y niñas sin ocultar el dolor y sin arrebatarle la confianza en el mundo. Desde ahí, la obra abre una conversación entre generaciones y propone mirar la realidad de Gaza a través de los afectos, la vida cotidiana y los sueños de su infancia.
Una historia que nace del vínculo
En agosto de 2025, Salvo recibió un mensaje de Bayam, un padre de Gaza que le hablaba de la desesperación de no poder alimentar a su hijo y a su hija. Aquella primera conversación dio paso a una relación sostenida en el tiempo, en la que ambas familias comenzaron a compartir su día a día. También sus criaturas establecieron su propia conexión, con mensajes, besos y dibujos.
“Conocer el día a día de su familia me hizo imposible mirar su realidad desde la distancia”, explica la autora en la presentación del proyecto. Ese acercamiento está en el centro de una creación que nace del deseo de la familia gazatí de que su historia sea contada y de que sus vidas sean vistas.
La selección de imágenes y materiales compartidos se ha cuidado y acordado con la familia a lo largo del proceso. La obra incorpora, además, dibujos realizados por niños y niñas de Gaza, que han participado con ilusión y entusiasmo ante la posibilidad de que sus creaciones lleguen a otras personas. Sus trazos forman parte del relato y de ese intercambio que conecta experiencias de infancia a ambos lados de la distancia.
Hani da nombre a la obra porque existe un vínculo concreto con él y con su familia. A través de su historia, el montaje invita también a reconocer el derecho de cualquier niño o niña a jugar, imaginar, sentirse acompañado y proyectar una vida por venir.
La alegría como forma de resistencia
En escena, Alina siente que tiene cien mariposas aleteando sin fuerza en el corazón. Su pequeña cumple años y no entiende por qué su madre no está feliz en “el día más bonito del mundo mundial”. Alina tampoco sabe cómo explicarle lo que siente después de haber pasado la noche hablando con el padre de Hani, un niño que conserva la sonrisa mientras Gaza se convierte en una montaña de tierra y escombros.
De esa tensión entre el dolor y la celebración nace una obra profundamente esperanzadora, una invitación a soñar y a imaginar un mundo de posibilidades más allá de la dureza de las circunstancias. El amor, el humor cotidiano, los pequeños gestos y la imaginación sostienen una historia que reivindica la capacidad de la infancia para crear y compartir alegría.
“Una historia que, sin excluir el dolor, reivindica el derecho a seguir soñando, a conservar la ilusión y a celebrar la vida, aunque ésta duela”, señala Salvo. “Porque soñar también es una forma de resistir”.
«Hani. La sonrisa que resiste» ofrece un espacio compartido para que niñas, niños y personas adultas puedan acercarse a preguntas difíciles desde el cuidado. Las maternidades y las redes afectivas ocupan un lugar central en una propuesta que conecta lo íntimo con lo colectivo y encuentra en el teatro una posibilidad de encuentro.
Testimonio archivo y ficción
El montaje entrelaza experiencias y materiales reales con la construcción de una ficción escénica. Los dibujos, las proyecciones y la música acompañan el trabajo de las intérpretes en una puesta en escena que lleva al escenario la relación entre las dos familias.
El equipo cuenta con Mikele Urroz en el asesoramiento artístico y el apoyo de mirada externa, y con Maialen Díaz en el asesoramiento de texto y la traducción. Completan la creación Aiora Ganuza, en vestuario; Fermín Izko, en iluminación; Rebeca Guerra, Jorge Sánchez y Hutsun txalapartariak, en composición musical; Josu Breagaña, en realización escenográfica; Anäis Yebra, en ilustraciones; Sara Martín, en coordinación de archivo; y Rut Munguira, en proyecciones. La producción ejecutiva corre a cargo de Lucía Ezker.
Con esta nueva producción, Boga-Boga continúa una trayectoria que incluye «Mujeres que cantan tras el balcón / Balkoi atzean emakumeak kantari», candidata a los Premios Max 2026 como mejor espectáculo revelación; «Llueven vacas / Behi-Jasa», que recibió una mención especial en el Festival Territorio Violeta 2025; y «Amak. Historias de anhelo, renuncia o sacrificio».
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