Nota de prensa:
“Millennial Mal”, la nueva serie original de Filmin, se estrenará completa (5 episodios de 30 minutos) en la plataforma el 30 de junio. Se trata de una comedia universitaria creada, escrita y protagonizada por la coruñesa Lorena Iglesias (“Balearic”, “Mamántula”), codirigida junto a Andrea Jaurrieta (“Nina”).
Junto a Iglesias, completan el reparto la humorista Isa Calderón, que debuta en la ficción, Vito Sanz (nominado al Goya por su interpretación en “Volveréis”), y las actrices Victoria Oliver y Paula Gala.
Producido por Tornasol Media y Ukbar Filmes, el proyecto fue impulsado por las Residencias de la Academia de Cine, por Europa Media Creativa Desarrollo y el Gobierno de Navarra. Posteriormente ha sido seleccionado en el Festival de Málaga, el festival Caballo Interplay y las jornadas de Conecta Fiction.
A medio camino entre la comedia universitaria "Nunca me han besado" y la serie generacional "Girls", "Millennial Mal" sigue a Judith, una bibliotecaria en paro de 42 años que tiene que volver a la universidad para cobrar una beca que le conceden por un error burocrático. Atrapada en los códigos del mundo universitario –fiestas, outfits, miedo al cringe…–, y con el fin de ocultar su edad, se somete a un cambio de imagen ideado por dos veinteañeras, lo que hará que acabe creyéndose su propio personaje.
Desde su aparición en una fiesta, Judith se vuelve un personaje imposible de ignorar: un imán incómodo que despierta risa, identificación y rechazo al mismo tiempo. Entre cruces generacionales, situaciones absurdas y mucha adrenalina, la serie propone una comedia actual, fresca y provocadora, que se ríe de sí misma y que cumple esa fantasía compartida de volver a empezar, incluso cuando ya no es el momento “correcto”.
Llegar tarde a tu propia juventud
Al acercarse a los 40, Lorena Iglesias empezó a detectar que aquello de “sentar cabeza” no estaba en el orden del día de su generación. “Al cumplir 38 años empecé a darme cuenta de que mucha gente de mi edad, cercana a los 40, no daba pasos significativos en su vida en un sentido convencional”, explica. “En mis grupos de amigos, apenas hay propietarios de casas, parejas con hijos o personas con trabajos estables. (…) Siento que los millennials más mayores somos la generación de la doble crisis: adultos cercanos a la mediana edad obligados a vivir como jóvenes en el peor sentido”.
Una sensación que conecta con la idea de que los millennials son la primera generación, desde la Segunda Guerra Mundial, que vive peor que la de sus padres: precariedad laboral, recesión económica, redes sociales, soledad acompañada… y la ligera sospecha de haber llegado tarde a todo. Empujada a vivir como una veinteañera cuando ya roza los 40, la protagonista siente que no aprovechó su juventud cuando tocaba y decide recuperar el tiempo perdido: intenta encajar, exagera, se pasa de rosca, genera empatía... y también vergüenza ajena.
Nuestra protagonista mira al presente, la generación Z, como quien consulta un manual a destiempo. “Siempre he envidiado a los Z. Cada día pienso al menos una vez, ‘ojalá haber sido joven ahora’. Los centennials son autodidactas, empáticos, fluidos, emocionalmente despiertos, etc.” Este es el punto de partida de una comedia que observa, con autoparodia e inteligencia, cómo una generación intenta arreglar su pasado copiando a quienes aún no han tenido tiempo de estropear el suyo.


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