El director Paco L. Campano, llegó al PUFA para presentar su nuevo film Cuántica rave. Un musical futurista en el que los compositores del film, son el grupo Guadalupe Plata. Un grupo jaenero de Blues, Rock y Jazz que lo fusiona con las raíces andaluzas. Para llevarnos al lejano año del 2666 (la terminación del diablo), contaron con la presencia en su reparto de: Timy Benito, África de la Cruz, Antonio Dechent, Javier Botet y Pablo Carbonell. Dentro de un film de distopias futuristas, en las que un comandante quiere aniquilar a una raza entera. En la que llevará al espectador a un viaje alucinógeno por el cosmos. Sacudido por la música como punto de encuentro entre los dos protagonistas, los cuales luchan contra el malvado comandante Plank. Que hacer cuándo no te gustan los musicales, pero, te aventuras a hacer alguno. Cuando le incrementas de elementos que realmente odias, pero, que llegan a quedar como un guante, que, aunque no entra perfectamente en tu mano, no te llega a hacer daño, ni a caerse mientras caminas. He de ser sincero, me ha gustado mucho más como ha vendido el director el film, que el film en sí. Aunque me ha agradado esa forma tan psicodélica con la que ha tratado una trama. Que en algún momento no era ni por muy poco, la parte más fundamental del film.
Paco L. Campano sabe a la perfección como realizar un film de ciencia ficción con los menajes de la cocina de tu casa. Cosa que me ha gustado muchísimo, me lo he reído. Pero con un guion repleto de chistes recurrentes. Los puedo entender cuando son lanzados desde el bar, que intenta acercarse a las tabernas intergalácticas de La guerra de las Galaxia de George Lucas.
Como el techno de la dj, se enfila al Blues jondo de Crooner Boy. Para poder salvar a una raza a través del mundo de la música, de las sensaciones humanas que todavía les están llegan a quedar. Coa que hoy en día no sirve mucho para que se impida el exterminio y el genocidio que se está cometiendo hoy en día en el planeta.
Al mismo tiempo, Cuántica rave tiene esa estética de los años ochenta. Cuando los presupuestos eran muy bajos, pero el talento era inmensurable. En el que recoge también influencias de David Linch con Dune. O como era ese imaginario que se lanzaba desde el mítico programa de La bola de cristal. Esos mundos paralelos, esos agujeros negro hechos a base de capas o de los flotadores decorados con lentejuelas.
Paco L. Campano nos muestra lo fácil que es hacer un film. En el que no se tiene que obtener un gran presupuesto para hacer una película de ciencia ficción; pero, al mismo tiempo lo complejo que es poder encajar tantas piezas que por su visión no encajan, pero que hace que funcionen de una forma muy correcta. De ahí que aconsejo ver el film, aunque no es un film para los degustadores de las grandes franquicias de Hollywood.
Nota: 6'5/10.
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