Nota de prensa:
El 31 de julio, Filmin incorpora por primera vez la filmografía completa de Theo Angelopoulos, una de las voces más personales y decisivas del cine europeo de las últimas décadas, en nuevas restauraciones en 4K y 2K que permiten redescubrir la obra del director griego. Este ciclo se enmarca dentro de la programación de la 16ª edición del Atlàntida Mallorca Film Fest, en cuya edición presencial, además, se proyectarán cinco títulos de la filmografía de Angelopoulos.
Desde los paisajes brumosos de “Paisaje en la niebla” (1988) hasta el viaje de “La mirada de Ulises” (1995) o la despedida de “La eternidad y un día” (1998), el cine de Angelopoulos exploró algunos de los grandes temas de la Europa contemporánea: las fronteras, los desplazamientos, la memoria histórica y las consecuencias de los conflictos políticos sobre la vida cotidiana.
El gran poeta del cine europeo
Pocos cineastas han filmado Europa con la lucidez, la melancolía y la ambición de Theo Angelopoulos. Sus películas recorren las fronteras físicas y emocionales del continente: el exilio, la inmigración, la memoria histórica, las guerras de los Balcanes o la búsqueda de un hogar. A través de largos planos secuencia y una puesta en escena de precisión casi coreográfica, el director griego construyó un lenguaje cinematográfico inconfundible que convirtió el tiempo y el paisaje en protagonistas de sus historias.
Heredero de la tragedia griega y profundamente marcado por la historia convulsa de su país, Angelopoulos entendía el cine como una forma de resistencia y de reflexión colectiva. Sus películas, atravesadas por la poesía, la política y la memoria, dialogan constantemente con el pasado para interrogar el presente.
Angelopoulos fue una figura decisiva para varias generaciones de cineastas; de hecho, su influencia puede rastrearse en buena parte del cine contemplativo contemporáneo. Sus imágenes –envueltas en niebla y acompañadas por la música de Eleni Karaindrou– siguen siendo algunas de las más reconocibles y evocadoras del cine europeo de los últimos cincuenta años.
El cineasta griego más influyente
Asimismo, Theo Angelopoulos ocupa un lugar central en la historia del cine europeo. Considerado el cineasta griego más influyente y reconocido internacionalmente, desde “Reconstrucción” (1970) hasta “La eternidad y un día” (1998), su cine fue construyendo una de las obras más coherentes y reconocibles de la cinematografía contemporánea. Colaboró con figuras como el novelista Petros Markaris y el legendario guionista italiano Tonino Guerra, dirigió a actores como Marcello Mastroianni, Jeanne Moreau, Harvey Keitel, Willem Dafoe o Bruno Ganz, y encontró en la música de Eleni Karaindrou una compañera indispensable para dar forma a ese universo suspendido entre la historia y lo onírico.
Su prestigio internacional alcanzó una nueva dimensión con “La mirada de Ulises” (1995), una extraordinaria travesía por los Balcanes en guerra que obtuvo el Gran Premio del Jurado en Cannes y confirmó a Angelopoulos como una de las voces imprescindibles del panorama. Tres años después, tras cuatro intentos fallidos, recibiría finalmente la Palma de Oro por “La eternidad y un día”, culminando una trayectoria reconocida también con el León de Oro de Venecia y numerosos galardones en los principales festivales internacionales.
Más allá de los premios, su legado permanece en un cine paciente y profundamente humanista que continúa dialogando con el presente.
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