Filmin estrena "La desaparición de Josef Mengele", lo último de Kiril Serebrennikov, el 28 de agosto
Nota de prensa:
El próximo 28 de agosto, Filmin estrena “La desaparición de Josef Mengele”, la nueva película de Kirill Serebrennikov (“Leto”, “Limónov”), presentada en la sección Cannes Première del Festival de Cannes. Basada en la novela homónima de Olivier Guez (Tusquets Editores, 2018), la película sigue los pasos de Josef Mengele, el médico de Auschwitz que huyó a Sudamérica tras la Segunda Guerra Mundial y pasó décadas tratando de escapar de la justicia.
A través de una puesta en escena de gran riqueza visual, Serebrennikov reconstruye la vida clandestina de Mengele en Argentina, Paraguay y Brasil y se adentra en la mente de un hombre que nunca llegó a asumir la dimensión de sus crímenes. August Diehl (“Malditos bastardos”, “La vida oculta”) ofrece una de las interpretaciones más impactantes de su carrera en este retrato de un criminal cuya impunidad se prolongó durante décadas.
Sinopsis
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Josef Mengele, el médico nazi de Auschwitz, huye a Sudamérica para reconstruir su vida en la clandestinidad. A través de los ojos de su hijo, quien vuelve a encontrarlo, Mengele se enfrenta a un pasado que ya no puede ignorar. Desde Buenos Aires hasta Paraguay pasando por Brasil, el hombre que llegó a ser conocido como «El Ángel de la Muerte» organizará su metódica desaparición para evitar cualquier tipo de juicio.
Una vida en la clandestinidad
Tras la derrota de la Alemania nazi, Josef Mengele consiguió escapar de Europa y establecerse en Sudamérica bajo distintas identidades. La película sigue su recorrido por Argentina, Paraguay y Brasil durante las décadas de 1950, 1960 y 1970, mostrando cómo el antiguo médico de Auschwitz construyó una nueva vida mientras aumentaba su temor a ser descubierto. La captura de Adolf Eichmann en Argentina en 1960 se convierte en uno de los grandes puntos de inflexión de su huida: Mengele comprende que la justicia puede acabar alcanzándolo y comienza a extremar las precauciones para protegerse.
Pero su supervivencia no fue únicamente consecuencia de su capacidad para esconderse. Serebrennikov presta especial atención a las comunidades de antiguos nazis instaladas en Sudamérica, así como a las personas que financiaron, protegieron y facilitaron la vida clandestina de Mengele. En estos círculos, la derrota del nazismo no significó el abandono de sus ideas: la nostalgia por el régimen y la defensa de su ideología continuaban formando parte de su vida cotidiana, mientras los responsables de algunos de los peores crímenes del siglo XX lograban rehacer sus vidas lejos de Europa.
Entrar en la mente de Mengele
Serebrennikov construye la película desde la perspectiva de su protagonista, pero sin convertir esta aproximación en una justificación de sus actos. Los recuerdos de Mengele, las conversaciones con su hijo y sus encuentros con otros antiguos nazis permiten reconstruir la lógica con la que intentaba explicar sus crímenes y enfrentarse a un pasado que se negaba a reconocer. El propio director ha explicado que quería “poner la cámara dentro del cerebro de Mengele” y mostrar también “el sistema colectivo llamado Mengele: las personas que le ayudaron, protegieron, financiaron y escondieron”.
La puesta en escena refleja esta aproximación a través de una narración fragmentada, constantes saltos temporales y una fotografía predominantemente en blanco y negro. Serebrennikov combina reconstrucción histórica, imágenes que evocan material de archivo y secuencias de gran complejidad visual para retratar la creciente paranoia de Mengele y el mundo que lo rodea. El resultado es una mirada sobre la pervivencia de una ideología después de la caída del régimen que la originó y sobre la red de complicidades que permitió que uno de sus criminales más conocidos muriera en libertad en Brasil en 1979.
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