Filmin estrena "Resurrection", una de las películas más deslumbrantes del año, el 21 de agosto


Nota de prensa:

El próximo 21 de agosto, Filmin estrena “Resurrection”, el tercer largometraje de Bi Gan, uno de los cineastas más singulares y visionarios del panorama internacional. Siete años después de “Largo viaje hacia la noche”, el director chino regresa con una película que fue una de las grandes sensaciones del Festival de Cannes de 2025, donde se alzó con el Premio Especial del Jurado en su primera participación en la Sección Oficial.


A medio camino entre la ciencia ficción, el cine negro, el cine de terror y el melodrama, “Resurrection” propone un viaje a través de un siglo de historia del cine. Bi Gan estructura el relato en cinco capítulos que recorren diferentes épocas y géneros cinematográficos. En un futuro en el que la humanidad ha renunciado a soñar para alcanzar la vida eterna, aquellos que todavía conservan esa capacidad son considerados una amenaza. Una premisa que permite al director construir una obra tan fascinante como melancólica sobre la pérdida de una determinada forma de mirar y experimentar las películas.



Sinopsis

En un mundo donde la humanidad ha perdido la capacidad de soñar, una criatura sigue fascinada por las ilusiones que se desvanecen del mundo onírico. Este monstruo, a la deriva en la ensoñación, se aferra a visiones que nadie más puede ver... hasta que aparece una mujer. Dotada del raro poder de percibir estas ilusiones tal como son, se adentra en los sueños del monstruo, decidida a descubrir la verdad que se oculta en su interior.


El cine de un soñador


La película se divide en cinco capítulos, vinculados a diferentes momentos de la historia del séptimo arte y también a los cinco sentidos. Multitud de géneros y distintas formas de lenguaje cinematográfico aparecen así integrados en un relato que entiende la experiencia cinematográfica como una extensión de la ensoñación. “Cuando pienso en estos dos conceptos, los sueños y el cine, tiendo a pensar en ellos como una misma cosa. Creo que ambos son el mismo recipiente y que se refuerzan mutuamente”, explica Bi Gan.


El proyecto tomó su forma definitiva durante la pandemia, un periodo en el que el director observó tanto la proliferación de sueños lúcidos como el creciente aislamiento de las personas frente a las pantallas. Para Bi Gan, nuestra dependencia de dispositivos y algoritmos ha reducido la capacidad de experimentar el mundo de manera plena y compartir esas experiencias con los demás. “Lo que hemos perdido en estos cien años no es el cine como forma de arte, sino nuestra incapacidad para conectar nuestros sueños con él”, afirma.


El maestro de los planos secuencia


Los planos secuencia son una de las grandes señas de identidad de Bi Gan. En “Kaili Blues”, su debut, el director sorprendió con una secuencia de 43 minutos; en “Largo viaje hacia la noche”, llevó todavía más lejos su exploración del tiempo y el espacio con un plano de más de 50 minutos rodado en 3D. En “Resurrection”, vuelve a recurrir a esta técnica en el tramo final, con una secuencia de 40 minutos que transcurre durante la última noche de 1999 y culmina con la llegada del año 2000.


La decisión de rodarla sin cortes surgió durante el propio proceso de producción. Bi Gan, el director de fotografía Dong Jinsong y el director artístico Liu Qiang habían barajado inicialmente otras posibilidades para este capítulo, pero acabaron considerando que un único plano era la mejor manera de representar el tránsito entre dos siglos concentrado en una sola noche. “Aunque estos planos secuencia puedan ser algo que se espera de mí, esta técnica es perfecta y apropiada para la narrativa de ‘Resurrection’”, explica el cineasta.


El desafío consistía entonces en encontrar una aproximación distinta a la de sus trabajos anteriores. Para ello, Bi Gan tomó como referencia las pinturas de Mark Rothko y su construcción del espacio mediante capas de color. La cámara atraviesa diferentes escenarios y situaciones de forma progresiva, modificando la percepción del espacio sin recurrir al montaje, hasta alcanzar el amanecer. El resultado es un recorrido continuo en el que la transformación de la imagen acompaña el paso de una época a otra.

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