Trueba y Niño Josele deslumbran en San Sebastián con "Bajañí"


Nota de prensa:

El nuevo musical del oscarizado director conquista a la crítica y los espectadores por una propuesta que invita a escuchar, sentir y disfrutar la música en la gran pantalla “como nunca antes se ha hecho”.


Producida por Womack Studios, Lolita Films y Fernando Trueba Producciones, con distribución de Bteam, la obra se presenta como el viaje de una guitarra por diferentes universos musicales y con la participación de grandes artistas como Caetano Veloso, Marisa Montes, Ron Carter, Kenny Barron y las hermanas Morente.


San Sebastián, 22 de septiembre de 2026.- Bajañí, la nueva película dirigida por Fernando Trueba y protagonizada por el guitarrista Niño Josele, celebra estos días su estreno mundial en la Sección Oficial Fuera de Concurso del Festival de San Sebastián, donde ha hecho soñar, como deseaba el director, al público y a la prensa por su propuesta cinematográfica que sitúa la música en el centro de la experiencia.


La película traza un viaje emocional a través de la guitarra de Josele para hablarnos de la música como un proceso de comprensión y escucha. En palabras del director, el objetivo fue poner el cine al servicio de la música. La idea emparenta directamente a Bajañí con Calle 54, uno de los grandes referentes de la filmografía musical del cineasta. “Cuando hice Calle 54, me puse una norma: la toma buena es la que sea buena para la música. Esa fue una regla moral en aquella película y la hemos mantenido aquí”.


En Bajañí, de hecho, Trueba lleva esa premisa más lejos para construir un recorrido por tres países y culturas musicales concebido desde los sentidos. “Quería hacer una película para disfrutar, para dejarte llevar, envolverte”, ha explicado Trueba en la presentación en los Cines Príncipe de San Sebastián. Para él, cine y música comparten una característica esencial: ambas son artes del tiempo: “La música es mágica, es la forma artística más antigua, la primera de las artes. Y es la que no se deja reducir a palabras”, expone el cineasta. Por esta razón Bajañí prescinde de explicaciones y deja que sean los músicos, sus instrumentos, sus miradas y sus encuentros los que construyan el relato.


La prensa especializada está destacando precisamente esa apuesta, la de un cine entregado a documentar la capacidad de Josele para entablar un diálogo con diferentes culturas musicales, una conversación y una escucha entre intérpretes de muy diversas latitudes que incluye actuaciones de grandes intérpretes como Ron Carter, Caetano Veloso, Marisa Monte, Rubén Blades y las hermanas Morente.


El propio Trueba resume la propuesta con una invitación: “Es una película que está hecha para los que amáis la música y que he dirigido para ser feliz y para que los que la veais seáis felices con ella”.



Un diálogo entre flamenco, jazz y música brasileña

La película, que recorre diversos lugares de España, Brasil y Estados Unidos, huye del concepto fusión y no pretende establecer un recorrido por diferentes géneros, sino descubrir aquello que sucede cuando músicos procedentes de tradiciones distintas se escuchan y encuentran un lenguaje común. El flamenco, el jazz y la música brasileña se convierten así en territorios conectados a través de la guitarra de Niño Josele. “La música es el verdadero esperanto”, apostilla Trueba.


“Siempre he querido que la música hablase por mí, que fuese mi personalidad, nunca he querido disfrazarme”, ha explicado Josele en San Sebastián. “Con Fernando es más que un sueño. Cualquier músico del mundo querría que Trueba le hiciera una película”, ha manifestado el guitarrisrta, al que el director le reconoció, entre risas, que había acabado haciendo un documental sobre sus manos.


La relación entre ambos se remonta al año 2000 y se ha prolongado durante años de amistad y trabajo conjunto. En Bajañí, esa relación se convierte en el punto de partida de un viaje musical construido desde la confianza. “Todo lo que se ve en la película es fruto de la amistad y el trabajo que llevamos hecho juntos”, explica Josele.


Para Trueba, el guitarrista representa precisamente esa capacidad de diálogo que da sentido a la película. El director ha definido a Niño Josele como “el artista más puro”, uno de los intérpretes que más admira por su capacidad para moverse entre distintas tradiciones musicales y encontrar siempre la raíz de aquello que está tocando.


Un viaje construido desde la escucha

La cámara de Bajañí se adapta a los músicos y a los espacios en los que tiene lugar cada encuentro. Trueba y su equipo trabajaron con equipos reducidos y cámaras pequeñas, buscando que la presencia del cine no interfiriera en aquello que estaba sucediendo delante de ellas”, ha explicado José Carlos Conde, productor de Bajañí y CEO de Womack Studios, que ha definido a Trueba como “una biblia cultural”.


Preguntados por cómo se eligieron los temas que Josele y los diversos músicos interpretan en la película, el guitarrista y el director han confirmado que fue un proceso de años, muy pausado, en el que iban enviándose propuestas y prolongando cenas en charlas hasta las tantas sobre lo que soñaban para Bajañí. Esa búsqueda gestionada desde la calma les llevó también a escoger espacios alejados de los escenarios más previsibles. “No quería ir al Blue Note, que es una horterada. Quería rodar en un sótano de Brooklyn”, ejemplificó el director.


Bajañí captura, así, no sólo las interpretaciones, sino también aquello que sucede entre los músicos: las miradas entre Caetano Veloso y Niño Josele, la complicidad de los integrantes de Artemis tocando juntas o los músicos jóvenes de Nueva York que continuaron tocando incluso cuando las cámaras ya habían dejado de grabar”, enumera el director.


La música como experiencia cinematográfica

Bajañí ha sido concebida para ser disfrutada en una sala de cine y mezclada en Dolby Atmos, con el objetivo de que el espectador pueda experimentar la música desde dentro.


“Lo que es fenomenal es el Atmos para la música, no para los efectos especiales, porque por fin nos permite oírla sin ninguna compresión”, explica Trueba. “En esta película hemos hecho el esfuerzo de que la gente oiga y viva la música de una forma natural. La tecnología está al servicio de esa belleza”, conduce el ganador de un Oscar por Belle Époque. Y concluye: “Hemos disfrutado tanto que hasta hemos llorado. Bajañí es un acto de amor”.


Un concepto que atraviesa también la relación entre el director y su protagonista. “Es un acto de amor a Niño Josele y su música”, concluye el director, que no descarta continuar este viaje junto a Josele y los productores en nuevas entregas, entre ellas, un disco que verá la luz el próximo 9 de octubre.

Comentarios