Los responsables del sonido de 'La Odisea' y 'La bola negra' reflexionan en Seminci sobre el papel del sonido en el cine actual


Nota de prensa:

Willie D. Burton y Alejandro López, responsables del sonido de La Odisea y La bola negra respectivamente, se han encontrado en una mesa redonda en Valladolid dedicada a pensar el papel del sonido en el cine contemporáneo. Ambos han reflexionado sobre los avances tecnológicos ligados al departamento de sonido y al rol que juega en las grandes producciones de la actualidad, pero también han hecho hincapié en su educación y en sus primeros trabajos. 


«El sonido me encontró viviendo en Alabama, al lado de una estación de radio. Me gustaba bailar al son de la música y ver a los DJs creando sus propias canciones», ha compartido Burton, con una carrera de más de cinco décadas que le ha llevado a convertirse en colaborador habitual de Christopher Nolan y ser encargado de la grabación del sonido directo en La Odisea (2026). Por su parte, López, natural de Gijón, ha defendido la labor de José Luis Cienfuegos como director del festival asturiano, cuya programación influyó de forma clave en su decisión de dedicarse al sonido en el cine: «José Luis me descubrió a Kaurismaki y a Kiarostami, gracias a las películas que él programaba me dedico a lo que me dedico», ha confesado.


El codirector del festival, Javier H. Estrada, moderador de la charla, ha recordado durante la mesa redonda la implicación fundamental de José Luis Cienfuegos en la inclusión del sonido como una de las claves de la 71 edición. También ha reflejado la voluntad de Seminci de tratar de cambiar las reglas desde donde se mira el cine y tratar de poner el foco en lugares que a veces han quedado vacíos, una de las cuestiones que ha recorrido la conversación entre los dos sonidistas. Una odisea sonora ha abierto así el ciclo de conferencias y encuentros pensados para profundizar en los procesos creativos y acercar la voz de cineastas, profesionales y pensadores al público del festival.



Un trabajo artesanal y colectivo

Burton y López han hablado de la evolución de los directores en relación al papel que juega el sonido dentro de sus producciones, señalando que, a pesar de que cada vez se le da más importancia, aún sigue siendo algo secundario: «Hay cineastas jóvenes que no piensan en el sonido y no contratan a profesionales para trabajarlo. Hay que hacer del sonido algo tan importante como la imagen», ha explicado Burton, a lo que López ha querido responder con su experiencia personal: «A los directores hoy en día les interesa mucho el sonido pero a veces los tiempos y calendarios de producción no te dejan jugar con la estructura que tienes en la cabeza. Ese proceso de postproducción no siempre va acompañado del tiempo necesario que requiere la mezcla y hay que sacrificar cosas».


La diferencia entre sus dos labores (Burton en el sonido directo y López en la sala de postproducción), da cuenta de la amplitud de los departamentos de sonido en dos de las grandes producciones del año, como son La Odisea y La bola negra. Los sonidistas han hablado sobre su experiencia respectiva con directores tan exigentes como Christopher Nolan y Javier Calvo y Javier Ambrossi. «Tienes que estar preparado para todo, no puede pedirte algo y que no tengas una solución», ha compartido Burton, quien ha añadido que Nolan «es un director a la antigua usanza, él no quiere conexiones inalámbricas, todo es mucho más artesanal y el sonido siempre debe grabarse de forma natural, no en estudio. Es la película más exigente en la que he trabajado», ha concluido.


Por su parte López ha hablado del largo proceso de confección del paisaje sonoro de La bola negra que, como se desarrolla en tres actos muy diferenciados, debía amoldarse a las características narrativas de cada uno. «La sonoridad de una de las líneas temporales es mucho más expresiva, hay efectos que crean una sensación y que huyen completamente del realismo», ha reflejado, hablando de la necesidad de coordinarse con otros departamentos en determinadas escenas como la del teatro junto a Penélope Cruz, en la que intervenía de manera muy notable la banda sonora de Raül Refree.


En este sentido, ambos han querido poner en valor el carácter colectivo del trabajo sonoro en el cine, destacando la importancia de tener un equipo de confianza a su lado. «Siempre trabajo con las mismas tres personas, porque necesito saber que son de confianza y capaces de resolver los problemas, ya sea con una pértiga o con una grabadora. No puedes permitirte lastrar al resto de departamentos» ha señalado Burton. También ambos han explicado la necesidad de coordinarse con el resto de departamentos de la producción, que en el caso de La Odisea se realizaba en largas reuniones diarias donde Nolan exponía los pasos a seguir después de una larga jornada de rodaje. «La selección en el Festival de Cannes nos impidió contar con todo el tiempo que teníamos previsto, y muchas de las cuestiones que íbamos a desarrollar previamente tuvieron que realizarse directamente en el estudio», ha contado López reflejando el gran reto que supuso también La bola negra para todo el equipo.




Mirando al cine del futuro

Por último, han conversado sobre las posibilidades que aún quedan por explorar en el sonido cinematográfico, dejando claro que es un medio en constante evolución tecnológica y que su oficio siempre requiere un constante aprendizaje. Además, han hecho una mención especial a la Inteligencia Artificial y su irrupción reciente en los departamentos de las grandes producciones. «No creo que la IA vaya a reemplazar a la gente, pero si se usa bien sirve para mejorar lo que haces y acelerar procesos», ha compartido López, reflejando que cada vez va a tener más importancia garantizar que no sustituya a la parte creativa de una película. «Grabar sonido es como interpretar un papel, siempre necesitas un componente humano», ha añadido Burton, defensor de que no debemos renunciar a la IA sino integrarla en los procesos técnicos.


Comentarios