Asier Olaizola lleva a la ficción uno de los grandes dilemas de Hollywood: ¿Puede un actor seguir protagonizando películas después de muerto?


Nota de prensa:

¿Quién decide qué sucede con nuestra imagen después de morir? ¿Puede una productora seguir utilizando el rostro y la voz de un actor fallecido para protagonizar películas que nunca aceptó interpretar? ¿Y qué ocurre con las personas que deben convivir con esa presencia artificial?


Estas preguntas están en el centro de «Orden desordenado», la última novela del actor y escritor donostiarra Asier Olaizola Bermejo, publicada por Aliar Ediciones. Con ella concluye una trilogía iniciada con «Un instante» y continuada con «(In) esperado», tres historias conectadas por el universo del cine y por personajes cuyas vidas se ven condicionadas por el éxito, el amor, la violencia, los prejuicios y el poder de la industria audiovisual.


La tercera entrega traslada la acción a un futuro marcado por la inteligencia artificial y el cambio climático. Carlos, una estrella cinematográfica fallecida quince años atrás, continúa apareciendo en películas gracias a una recreación digital de su imagen y su voz. Su viudo, James Urkia, periodista, escritor y productor, llega al Festival de Cannes para presentar un documental que pretende recuperar la verdadera identidad del actor. Pero su propósito va más allá: quiere destruir la base de datos que permite a la industria seguir explotando aquella versión artificial de la persona que amó.


El relato combina el suspense, el drama íntimo y la ciencia ficción especulativa para abordar una cuestión que ha dejado de pertenecer exclusivamente al terreno de la ficción: el derecho a decidir sobre la propia identidad cuando la tecnología puede reproducirla incluso después de la muerte.


Hollywood ya se enfrenta al dilema

La publicación de «Orden desordenado» coincide con un debate cada vez más visible en la industria cinematográfica. La recreación digital de intérpretes fallecidos está generando posiciones enfrentadas entre profesionales, productoras y familiares.


En marzo de 2026 se conoció que Val Kilmer, fallecido en 2025, aparecerá mediante inteligencia artificial en la película «As Deep as the Grave», con la autorización de su familia. En cambio, Zelda Williams, hija de Robin Williams, ha denunciado públicamente la difusión de recreaciones digitales de su padre. Y Mark Wahlberg se ha mostrado abierto a que sus descendientes puedan gestionar en el futuro una réplica digital suya.


Estas situaciones plantean interrogantes sobre el consentimiento, los derechos de imagen, el trabajo de los intérpretes y la responsabilidad de quienes gestionan su legado.


En España, además, se encuentra en tramitación un proyecto de ley orgánica sobre la protección civil del honor, la intimidad y la propia imagen que aborda, entre otras materias, determinados usos de la imagen y la voz mediante tecnologías digitales.


Olaizola se aproxima a estas cuestiones desde una doble perspectiva. Como escritor, imagina sus consecuencias sobre la vida de los personajes; como actor, conoce una profesión en la que la voz, el rostro, el cuerpo y la interpretación constituyen las principales herramientas de trabajo.


Pero «Orden desordenado» no es únicamente una historia sobre tecnología. Es, ante todo, un relato sobre el duelo, la memoria y la imposibilidad de dejar marchar a alguien cuando su imagen continúa existiendo públicamente. También sobre la distancia que puede separar a una persona real de la identidad que los medios y la industria construyen alrededor de ella.



La trilogía

La trilogía comienza con «Un instante», una historia que entrelaza las vidas de Carlos, James y Sara en el entorno del Festival de Cannes. El amor, la ambición, el periodismo, la violencia y el precio de la fama marcan las decisiones de unos personajes que deberán enfrentarse a las consecuencias de sus actos.


En «(In) esperado», la narración profundiza en la identidad de Carlos, su bisexualidad y la homofobia, al tiempo que aborda el fanatismo y la presión que sufren las actrices para conservar su juventud, su imagen y sus oportunidades profesionales. A través de Sara, el autor retrata algunas de las desigualdades de una industria en la que el paso del tiempo no afecta de la misma manera a hombres y mujeres.


Finalmente, «Orden desordenado» recupera a sus protagonistas quince años después de la muerte de Carlos y lleva el conflicto de la identidad hasta sus últimas consecuencias. La fama sobrevive al intérprete, pero lo hace convertida en un producto tecnológico cuyo control ya no está en sus manos.


Una historia con recorrido audiovisual

La relación de Asier Olaizola con el cine no se limita a los escenarios de sus novelas. Actor profesional, ha participado en producciones como «Maleficio» y «Exodus», además de en series como «Las chicas del cable», «La línea invisible», «Asalto al Banco Central» y «Ángela». También ha trabajado en casting y durante diez ediciones estuvo vinculado profesionalmente al Festival de Cine de San Sebastián.


Esa experiencia se refleja en la construcción de la trilogía, donde los rodajes, los festivales, la promoción, las relaciones entre intérpretes y productores y los conflictos que rodean a la fama forman parte de la propia narración.


La «Trilogía Un instante» forma parte del catálogo de Scenic Rights, agencia especializada en derechos de adaptación audiovisual, que contempla su posible desarrollo como serie de televisión, miniserie, largometraje o película para televisión.


La evolución de sus personajes a lo largo de los años, las relaciones que se establecen entre ellos y los diferentes conflictos de cada entrega ofrecen varias posibilidades narrativas. Especialmente, «Orden desordenado» plantea un thriller de ciencia ficción con un componente emocional: un hombre que lucha contra una poderosa industria para impedir que la imagen de su marido fallecido siga siendo utilizada contra su voluntad.

Comentarios